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Cómo la oficina puede afectar a tu felicidad

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Historia de un miércoles cualquiera

Miércoles, son las 8 de la mañana y acabas de entrar en tu oficina. Hace buen día pero como trabajas en un espacio sin ventanas te da igual. No hay compañero ni taza de Mr. Wonderful capaz de sacarte una sonrisa.

Llega la hora de comer y vas con tu tupper al “comedor”. El olor a comida recalentada se mezcla con el ruido de l@s compañer@s hablando. La media hora que tienes para comer se hace eterna.

Historia de otro miércoles cualquiera

Miércoles, son las 8 de la mañana y acabas de entrar en tu oficina. Hace buen día y la luz del sol ilumina de lleno la zona de trabajo. Eres de las primeras en llegar y puedes elegir en qué mesa vas a trabajar hoy. ¡No te hace falta ninguna taza con mensajes alegres porque tienes la motivación a tope!

Llega la hora de comer y vas con tu tupper a una de las mesas que hay en la terraza. El sol calienta y alargas el café para poder disfrutar charlando con tu compañer@s de oficina. Es lo bueno de tener un horario flexible.

Elementos de una “oficina feliz”

Menudas jornadas de trabajo tan diferentes, ¿no? El salario, y las condiciones laborales son las mismas, lo único que cambia es el espacio. Y es que hay elementos que convierten los espacios de trabajo, en estancias en las que el personal quiere estar, trabajar y producir.

Elementos como la luz natural o los elementos orgánicos como las plantas, el mobiliario de madera o los espacios al aire libre, nos hacen ser más creativos y productivos, sin sentir que estamos en un espacio destinado únicamente al trabajo.

Zonas de trabajo abiertas, democráticas y flexibles, en las que desaparecen las barreras físicas y jerárquicas, invitan a la colaboración y creación. Es importante poder desarrollar cada actividad en una zona adecuada para ello. No todos los días desempeñamos las mismas tareas y la oficina debe poder adaptarse y permitirnos ser flexibles en función del tipo de actividad que estemos realizando en cada momento.

Cada vez son más las oficinas que incorporan áreas de desconexión en la que el personal puede “resetear” recostado en un sofá, jugando al futbolín o liberando adrenalina en el gimnasio.

Después de leer esto, dinos, ¿cómo es un día cualquiera en tu oficina?

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